Un nuevo estudio redefine la distribución oceánica del salmón atlántico

Un nuevo estudio redefine la distribución oceánica del salmón atlántico

El fotógrafo y profesor de biología Audun Rikardsen ha publicado un artículo científico en Nature Scientific Reports bajo el nombre “Redefinición de la distribución oceánica del salmón atlántico”. Este estudio es el resultado de 14 años de trabajo en colaboración de distintos científicos, estudiantes de doctorado y máster, la UiT y la Universidad Ártica de Noruega, con Rikardsen como líder del proyecto.

Si bien el salmón atlántico es una de las especies más estudiadas del mundo, hasta ahora había poca información sobre su etapa vital más importante: la migración oceánica. Para obtener más datos sobre esta fase, en el año 2008 se inauguró el proyecto SALMOTRACK, que facilitó la marcación de unos 300 salmones con etiquetas satelitales emergentes, las cuales permiten seguir a los peces a través del océano, recibiendo los datos vía satélite. Los conocimientos extraídos ayudarán a gestionar mejor esta especie en peligro de extinción.

El estudio ha revelado que el salmón del Atlántico migra mucho más al norte y al este de lo que se había informado anteriormente, y los frentes polares (donde el agua fría polar se encuentra con el agua cálida de la corriente del Golfo) son zonas de alimentación muy importantes para la especie. La distribución oceánica difiere entre los individuos y las poblaciones, pero se solapa más entre las poblaciones geográficamente próximas que las distantes, lo que probablemente contribuye a la variación del crecimiento y la supervivencia dentro de las poblaciones y entre ellas.

Además, los investigadores concluyen que los cambios inducidos por el clima en el océano tendrán probablemente efectos dramáticos en la población de salmón del Atlántico, especialmente para las poblaciones más meridionales que tienen que nadar durante más tiempo y a través de aguas más cálidas. Los salmones nadan principalmente cerca de la superficie, pero el estudio también afirma que se sumergen con frecuencia hasta profundidades cercanas a los 1000 metros, posiblemente para alimentarse y orientarse. Entre sus depredadores se encuentran el tiburón, el atún, las focas y las ballenas.

El salmón del Atlántico funciona como un indicador biológico de la salud del océano, debido a que migra entre el agua dulce y el agua salada, y a menudo se controla el conjunto de las poblaciones cuando salen y entran en los ríos. Se alimenta principalmente de larvas de peces y zooplancton (crustáceos), presa importante también para muchas otras especies marinas, incluidos peces y aves. Por lo tanto, si el salmón va bien, es probable que las zonas oceánicas que utiliza también lo hagan, y viceversa.

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