En el Miño conviven una gran cantidad de peces como las alosas, el salmón, el reo, las anguilas y la lamprea, que migran a través de este río. No obstante, existen una serie de factores que pueden suponer un riesgo para su bienestar, haciendo peligrar su supervivencia y reduciendo sus poblaciones. ¿Los conoces? Estos son algunos de ellos:
- Contaminación por vertidos de depuradoras y efluentes domésticos e industriales, que causan la pérdida de la calidad química del agua y alteran el régimen hidrológico y los procesos biológicos.
- Construcción de presas y obstáculos infranqueables en el cauce, que dificultan la migración hacia los frezaderos naturales, reducen el hábitat disponible y provocan la pérdida de calidad hidromorfológica por variaciones de caudal.
- Sobrepesca y pesca furtiva, debido al alto valor comercial de algunos peces.
- Introgresión genética (hibridación entre el sábalo y la saboga).
- Aumento de la dispersión en el río de un parásito exótico (Anguillicoloides crassus) que se aloja en la vejiga natatoria de las anguilas y puede comprometer su migración reproductora.
- Cambio climático, que altera el hábitat por el consecuente aumento de la temperatura del agua y aumento en la variabilidad de los caudales.