¿Conoces cuántas especies exóticas se encuentran en la cuenca del Miño?

¿Conoces cuántas especies exóticas se encuentran en la cuenca del Miño?

En la cuenca del río Miño se encuentran registradas más de 50 especies exóticas de plantas, moluscos, crustáceos, pescados, reptiles, aves y mamíferos. La introducción de especies piscícolas exóticas  tanto en los ecosistemas fluviales como terrestres se encuentran íntimamente relacionada con la acción humana.

La aparición de peces alóctonos, a lo largo de los tiempos, estuvo relacionada con el fomento de la pesca deportiva, como  la perca (Micropterus salmoides), la trucha arco-iris (Oncorhynchus mykiss), la carpa (Cyprinus carpio), el pez dorado (Carassius auratus) o para el biocontrol de plagas, como es el caso de gambúsia (Gambusia holbrooki), introducido para control de las larvas de los vectores de transmisión de la malaria.

Más allá de las especies referidas, hay evidencias de la presencia, en el río Miño, de la tenca (Tinca tinca) y perca-sol (Lepomis gibbosus) además de la verificacion, igualmente, de translocaciones de otras cuencas de la Península Ibérica de especies como la Colmilleja (Cobitis paludica) y del góbio (Gobio lozanoi). Dentro del grupo de los invertebrados es de destacar la presencia de dos especies exóticas invasoras, el langostino de louisiana (Procambarus clarkii) y la almeja-asiática (Corbicula fluminea) por el impacto que pueden causar en los ecosistemas. Mientras que el langostino causa impactos estructurales en el sistema, sobre la vegetación, huevos, larvas y juveniles de organismos acuáticos, la almeja-asiática fue posiblemente la responsable de la pérdida de biodiversidad de moluscos del curso principal del río Miño, dada la capacidad de adaptación y densidades que alcanzó.

En relación a las especies de peces migradores, las áreas más vulnerables están localizadas en el curso principal del río Miño, en que puede haber depredación directa de huevos y juveniles, si la postura suceda en lugares donde estén presentes pescados exóticos. Con la salvedad de la presencia de langostino, aunque en más pequeñas densidades, las afluentes corresponden a sistemas más protegidos de la acción de la generalidad de los exóticos. Sin embargo, ni todos los migradores entran en afluentes, como es el caso del sábalo y saboga.

Es importante llevar a cabo acciones de sensibilización, dando a conocer las consecuencias de la introducción de especies exóticas siendo la medida preventiva más eficaz para los ecosistemas acuáticos y terrestres.