Colonización en embalses por parte de la Ictiofauna fluvial

Colonización en embalses por parte de la Ictiofauna fluvial

Una cuestión importante al aproximarnos al funcionamiento de la naturaleza, es reconocer cuales son las causas de los patrones de riqueza y diversidad de especies, en cualquier grupo taxonómico.

Se considera que la composición en especies de una comunidad viene determinada por la interacción, en el tiempo, de los mecanismos de inmigración y extinción, de comportamientos mutuamente excluyentes; existiendo una zona donde se produce un cierto equilibrio entre ambos procesos. Si admitimos la insularidad de un ecosistema como los embalses, podemos extraer algunas consideraciones. A diferencia de los ambientes naturales, los embalses no permiten establecer relaciones claras con parámetros estructurales, debiéndose diferenciar dos escenarios temporales:

  • Número de especies que colonizan la nueva masa de agua
  • Tasa de cambio durante la sucesión (por lo general, el segundo vendrá determinado por el primero).

Ello se debe a tres tipos de factores: 1. Biogeografía de la cuenca; 2. Tiempo desde la inundación (edad); 3. Manejo de la masa de agua. Las poblaciones del río, con estrategias adaptativas acordes al funcionamiento lótico, invaden el nuevo hábitat y tratan de modificar sus estilos de vida para perpetuarse en el sistema. Sólo aquellos taxones con adaptaciones generalistas y capaces de explotar los elementos tróficos -omnivoría- ofertados por el nuevo ecosistema (menos recursos que en el río) serán capaces de mantenerse, y formar una asociación pionera, por lo general, bastante distinta de la que ocupaba el hábitat fluvial anegado; y caracterizada por especies poco exigentes y/o exóticas

Un patrón evolutivo que parece tener una relevancia significativa es el fenómeno de la migración (potamodromía).Se puede considerar que la capacidad migradora de ciertas especies (barbos, bogas, etc.), resultado de condiciones ambientales distintas en el pasado, constituye una ventaja, al menos en los primeros estadios de la colonización, aunque posteriormente puedan también existir otros. La posibilidad de salir del embalse para reproducirse, permite evitar condiciones limnológicas adversas; descargar “la presión competitiva” temporalmente, si existiera; explotar recursos tróficos ausentes en el embalse (fauna bentónica y de deriva), por parte de larvas y alevines; e importar energía desde los tramos fluviales, manteniendo ictiomasas superiores a las posibles en el sistema -embalse- de procedencia. Se puede considerar un mecanismo similar al observado en la colonización de los lagos jóvenes, en el que son los taxa que tienen esta adaptación los que dominan las comunidades, durante las primeras etapas sucesionales.

De poderse comprobar con un mayor número de estudios, estaríamos frente a un mecanismo ecológico con capacidad predictiva para establecer los primeros estadios sucesionales en los ecosistemas lénticos. Las especies nativas del río que no presentan este tipo de estrategia (sedentarias), no suelen tener éxito en la colonización (a diferencia de los taxones exóticos limnófilos).